22 mar 2011

Canan

- Susana Tungstena.
- Presente.
- Bien, pues no hay más personas matriculadas para el curso de fotografía nocturna de una hora de Canan. Bienvenida. ¡Tome asiento!
- Estoy asustada e incómoda.
- ¿Tiene usted cámara reflex?
- En breves me voy a comprar la EOS 0D, ¿le importa?
- En absoluto -le toca los dos pechos con una misma mano-. ¡Un momento! Le falla la ley de reciprocidad.

1 mar 2011

Uso de angular en primeros planos para estas señoras.

- ¡Pero bueno, ¿qué hora es?! ¡Se ha equivocado hoy o se le ha roto el reloj, obligándola a venir dos horas antes? ¡Hahá! ¡Yo me río! ¡Angustias!
- Hola. ¡Pero qué le sorprende... Jesusa?, ¿Que ya no haga el ridículo? ¿Que esté guapa y preparada? Y puedo agredirla en un momento dado como siga escupiéndome.
- ¡Cuente! ¡Siga haciéndome gracias y mentiras! ¡Burlesca, burlesca, que no la van a ascender! -Torsión de brazo- ¿Me escucha? Yo soy la importante aquí. El jefe me quiere a mí.
- El día menos pensado la invito a un café y por azares de la vida lo trobará envenenado, por lo que morirá en el acto y bailaremos todos los de la oficina, ¿me escucha usted a mí? ¿Ha estado atenta?
- Y... ¿cómo ha llegado usted hasta aquí?
- ¿Qué?
- Sí, cómo ha venido hoy, ¿en canoa? Porque cercanías yo lo he roto.
- ¿Ha sido usted?
- Ahá.
- Qué habil, ¿no? ¿Tiene usted muchos hilos? He venido en cocha.
- Hilo grueso.

12 feb 2011

Ovejos.

- Illa Rocío, ¿tú te acuerdas por casualidad de los quinientos euros que me debes?
- ¿Qué?
- Me has escuchado.
- No, de verdad, que estaba en otra cosa.
- Pues yo te lo repito, no pasa nada: me debes quinientos euros reales y todavía no he visto un céntimo. ¿Seré yo el impaciente o... ya van siendo exagerados los dos años que han pasado desde que te los presté? Además... que te los di en calidad de amigo y voy a tener que recogértelos de mala gana, ¿tú te crees?
- ¿Me están hablando a mí? ¿Quién es? ¿Holi?
- Me tienes que devolver el dinero ya, Rocío. Pero ya.
- No le escucho porque hay mucho ruido rebotado en el ambiente o interferencias. Hablamos otro día -se empieza a ir-. ¡Además, que la cobertura tampoco es la mejor! ¡¡¡Nos vemas!!!
- ¡Pero que te estoy hablando a la cara! ¡A la cara de carne, ¿qué coño me dices de coberturas?! Me estoy poniendo nervioso y sí que te vas a tener que ir, ¡pero por tu bien!
- Mira... Raúl. Soy pobre. Lo quieras aceptar o no, soy muy pobre. No te puedo pagar con dinero. Te puedo pagar con ovejas.

29 ene 2011

- Escúcheme Mercedes.
- El qué.
- Escúcheme lo que tengo que decirle. Su marido el otro día a mí me poseyó en un lavabo.
- Qué me está narrando.

12 ene 2011

Contenidos.

- Diversos libros, ¡diversos, diversísimos!
- Yo no le he preguntado nada, ¿qué me cuenta?
- Mire -saca uno de los doscientos libros de una bolsa de terciopelo negra-. Este va de cosas, ¿le interesa?
- Espere -se torna curioseta-. ¿A ver?
- Se lo podría dar de grati. Adelantado. Aquí, ahora; ¿le parece? ¿Le pareza?
- ¿Tiene de tapa rosa? Me interesa el rosa. Me combina con la vida.
- Tengo de tapa rosa. ¿Rosa palo?
- Rosa pala.
- Tenga.
- Tengo.

4 ene 2011

Ay.

- Me estáis volviendo loca... loca, entre tú y la otra. ¡Loca, loca te digo! ¿Me explico?
- ¡Estate quieta con los giros bruscos! Mira, podemos ir esta tarde, o cuando tú más prefieras, a unas saunas... unas saunas que yo ya bien me conozco. Unas saunas turcas ocultas.
- Podemos ir a donde yo quiera también. ¿Te has parado a pensar en lo que me gusta, o solo piensas en lo que te conviene...? Si mal no recuerdo... y yo tengo una memoria preciosa... en esa sauna turca oculta trabaja TU AMANTE SECRETO.
- Mira... déjalo. Te puedes ir a la mierda también, que es más barato. Y además, caerá en tu cumpleaños. Seguro.
- ¡Ay!

21 dic 2010

Bonata.

- ¿Hola?
- …
- ¡¿Hay alguien?!
- … Perdone, pero se ha confundido.
- Todavía no le he dado ningún nombre así que no me he podido equivocar.
- Ya, pero su voz ya desde el principio no me está sonando.
- ¿Está Ele?
- Encantada. Sí, ¿por qué? ¿Cuál es su nombre?
- Manuela Realidad. Es que verá... supongo he hecho inundar el techo de su piso porque me he dejado de casualidad todos mis grifos abiertos. Pero vamos, que ya los he cerrado. ¿Vive usted con ella?
- Yo no vivo. Con ella, me refiero. Yo vivo un poco más lejos: yo vivo al lado de su casa. Y Ele no está. No está todavía, pero a lo mejor llega dentro de poco.
- ¿Pero entonces no he llamado a su casa? ¿Sabe algo de lo de las goteras?
- Yo ya le dije antes que se había equivocado de número... pero usted no quiere escuchar.
- Por favor, entonces... ¿sabe algo de lo de las goteras?
- Yo lo sé prácticamente todo. Escúcheme, -pone voz de negocios- está ahora en el banco arreglando asuntos, así que todavía no se habrá podido enterar. Pero si quiere yo la llamo y se lo comento. Yo soy muy de llamar y dar noticias, ¿me entiende? ¿Me está entendiendo?
- Mire... llevo prisa. ¿Sabe si el piso está con goteras o no?
- Bonata, yo solo puedo decirle que huelo a humedad desde aquí. Si quiere me paso por su casa ahora y se lo cuento, porque yo tengo las llaves. Tengo las llaves de medio bloque. Le puedo decir cuántas manzanas tiene usted en el frutero... ¿se lo digo? En qué piso vive, ¿arriba de Ele?
- Tiene usted la mente muy ágil. Y sobre lo que acaba de decir... estoy tramitando mentalmente la denuncia que voy a ponerle.
- Pues no vaya usted tan rápida porque todo lo que acabo de decir es mentira. ¡Soy una bromista! ¡Alegría, alegría! -Confeti-
- Creo que voy a colgar. No me ha ayudado en nada. Y ya me habían advertido que usted solo habla mentiras.
- ¡Espere!
- Qué.
- Que aquí no vive Ele, que de verdad que se ha confundido usted. Su número es otro. SU NÚMERO ES EL DOS.
- Adiés.