15 may. 2018

El tercer error en Pangea 2 (Aurora pt. I)

   Después de la tormenta llegó otra tormenta, y luego la calma.

   El sector Playa Test 5,2-B 320, situado en una de las menos frecuentadas costas de Mazagón, Huelva, fue renombrado automáticamente por Playa AAA. Es 2018, martes, y la luz del sol, ahora descubierto, incidía sin ningún tipo de esfuerzo sobre cada uno de los componentes que comprendían la playa: 333 rocas, tres peces idénticos, dos gaviotas, una pareja de humanos Autóctonos macho-hembra, 9.925.424,32 litros de agua, 9.925.424,32 litros de aire y 9.925.424,32 litros de arena. La coincidencia de estos tres últimos factores no es para no asustarse. Ambas tormentas, de hecho, se tuvieron que generar para reparar lo que sistema arreglase ese pequeño desliz cuantitativo en la repartición de texturas de esa zona, perimetrada por cuatro granos de arena verdes situados en cada vértice del sector Playa AAA.

   Durante los dos segundos y medio que duraron ambas tormentas, o sea, antes de que esas tuviesen que variar, un cúmulo de rocas dispuestas fortuitamente de forma antropomorfa sobre la parte más profunda de esa playa dejaron de pertenecer al área. Una respuesta semiautomática del programa que generaba el oxígeno decidió que el espacio que ocupaban estas rocas debían mutar en agua para paliar la exagerada coincidencia entre cifras.

   El problema fue que esas rocas nunca se convirtieron en agua. En su lugar, una preciosa figura humana femenina de 26 años, desnuda, se auto generó por error. Ya no hay marcha atrás, esta Súbita Mujer no puede desaparecer debido a la estricta política del sistema de Pangea 2 para con los humanos.

   El organismo está ya existiendo y funcionando, aunque debajo del agua. Este es el tercer error. Por algún motivo desconocido, el aparato respiratorio de esta nueva humana funciona perfectamente bajo este elemento. Parece que puede evitar a la perfección las moléculas de hidrógeno componentes del agua y quedarse solo con el oxígeno. Su sistema motriz se puso en marcha al exacto final de la segunda tormenta y comenzó a nadar grácil hacia la superficie.

   Cuando Súbita Mujer encontró a la pareja de humanos tomando el sol, situada a milímetros de sus pies, en pie, se desató el grandioso y terrorífico evento que marcaría la vida de los Autóctonos, se mai ricordassero. El sistema sampleó por error a esta mujer tumbada en la arena para crear a nuestra protagonista, ahora enfrentada con su versión máster. Un atajo de la versión desactualizada del software generador de materia concluyó que por qué crear agua que reemplace esas rocas problemáticas cuando sería mucho más fácil crear a una humana que no solo ya existe sino que además se encuentra dentro del perímetro tarado.

   Una reacción 100% automática de ambos Autóctonos les llevó a simplemente levantarse y huir, sin pensar por qué lo hacían. Sus cerebros no estaban equipados técnicamente para afrontar este tipo de evento. A medida que corrían para alejarse de Súbita Mujer (ahora Aurora), olvidaban lo que vieron.

   Aurora estaba ahora preparada para ejercer su papel en la Tierra.



13 may. 2018

The Little Mermaid (Aurora pt.II)

   La relación que unía a Aurora con el océano Atlántico era mucho más compleja y oscura de lo que podamos llegar a imaginar.

   Desde el segundo después de su fortuito y violento nacimiento hasta ayer, Aurora pasó sus días pintando al óleo vastos paisajes áridos llenos de amarillos 116U y 1205C que la transportaron a ningún sitio ya que ella no sabe pintar. Le dijo adiós a esta forma de expresión después de tres semanas y media intentándolo con muy poca constancia, siendo sinceros. Todo tirado a la basura ya que la paciencia tampoco era su fuerte.

   Un innato y fuerte sentimiento la lleva a querer evocar de forma casi constante situaciones que sean muy contrarias a su procedencia. Todo para olvidar.

   Para mejorar sus habilidades humanas probó la nutrición, socializar y el sexo. En todas tuvo mucho éxito, así consideró, pero ninguna la llenaba completamente. ¿Cuál era el motivo? ¿Por qué ella no podía ser simplemente feliz? El hecho de que por A o por B los tres hombres con los que mantuvo relaciones sexuales murieran ahogados dos semanas exactas después de que el coito tuviese lugar tampoco ayudaba a la causa, la verdad.


Hombre 1: sintió la impetuosa necesidad, durante la madrugada, de beber doce litros y medio de agua sin motivo aparente. Al que hizo siete empezó a beber por la tráquea y por ahí no se bebe.


Hombre 2: metió la cabeza en la pecera de un restaurante chino y respiró un par de veces ahí dentro.


Hombre 3: simplemente se arrojó al mar a las 4:34 de la mañana.


   En una de otras tantas huidas artísticas dentro de ese vórtice de crisis existencial, Aurora encontró la música. Fue lo único que pudo salvarla y hacerla olvidar completamente de dónde viene. Pasó por la clásica, tristemente no la convenció. Muchos otros géneros también pasaron desapercibidos para ella. Se quedó, después de semanas probando -o hasta que la cuenta de prueba de Spotify premium acabase-, en la que le produjo mayor satisfacción: heavy metal.


Más ruido, menos silencio. Silencio: su casa. Ruido: lo contrario.


9 dic. 2017

Buen y opaco árbol


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Agresividad: 82% decreciendo, aunque muy alta.
Compasión: 3% ¿por qué iba a tenerla
Botas de lluvia: no
Hambre: el resto del porcentaje hasta llegar a 100.

   Combinada de esta manera y rodeada de varios tonos de verdes oscuros y marrones, por lo de que estaba en un bosque, caminaba a la velocidad y destino que ella quisiera. Variando incluso ambos parámetros aunque siempre con respeto. Hoy ella era su propio ella. Siempre caminando y siempre mojada.

   Debía estar en su puesto de trabajo en el momento en el que este relato tiene lugar, en cambio estaba como dije antes, y yo no repito, en el conjunto de árboles 2 separada lo máximo posible de cualquier contacto humano. Ella hoy allí, y no aquí. Sus compañeros de trabajo se preguntaban muchas cosas. Se permitía tocar la naturaleza con sus manos intentando no modificarla demasiado. Siempre caminando y todavía mojada.

   Tan fuerte era su deseo de no ver a ninguna persona en ese instante que, aun eso no sucediendo ya que otro carácter humano femenino caminaba hacia su dirección y exactamente a su misma velocidad (¿coincidencia?), un árbol con una buena densidad y materia justo en medio de las dos impedía en todo momento que sus miradas se cruzasen e incluso que llegasen a percibirse. El espacio en el que compartían terreno de bosque quizá fuesen seis metros y medio, recorridos en, quizá también, 23 segundos. Ambas, después de ese tiempo, pararon y miraron hacia atrás por dos motivos completamente diferentes: una había escuchado un ruido y la otra había escuchado un rumor. Incluso en ese momento y ya separadas entre sí ahora otra vez seis metros y medio, Nuestra Protagonista pudo siquiera percatarse de que otra persona con funciones motoras idénticas había compartido bosque en ese momento con ella.
Agresividad: 83%

25 mar. 2017

Rosa Verde

Capítulo uno.

   Rosa Verde es una señora de sesenta y pocos años, pelo largo o pelo corto, da igual; estatura normal. De profesión es escritora, o al menos así se consideraba ella misma hasta que su hijo mayor, cineasta, capricornio y homosexual, adaptó a la gran pantalla hace dos años su novela hasta ahora más antigua, banal o comercial: Hacia acuario. Rosa desde entonces duerme regular tirando a mal y no precisamente porque no le haya gustado la adaptación. De todas formas tampoco era su mejor libro...

   Desde el momento en el que esta pobre mujer se planteó escribir la segunda parte de Hacia acuario hasta que realmente empezó a esbozar las primeras líneas pasaron algo más de tres minutos, de un nueve de febrero del año que a ti más te guste, por la mañana tempranísimo, incluso podría considerarse madrugada. Casualmente dos noches atrás la adaptación de Hacia acuario se había llevado dos premios Goya: mejor guion y mejor edición. Rosa no se sentía ni presionada ni lúcida, simplemente quería escribir e iba a hacerlo. 

   El personaje principal de esta novela debería llamarse Mónica, su apariencia debería ser humana y su sexo, femenino.

21 mar. 2017

Ménica

Capítulo Cero.
   Llevaba tiempo intentando existir, sin éxito. Tiempo en el que contemporáneamente a sus también constantes fracasos en el ámbito de la natación completaba, irónicamente e ignorándolo, la decimo tercera cosa que empezaba y no acababa en esa semana, como siempre. Y el trece es el peor número. Pero claro, existir requiere un poco más de práctica... más que la natación, me refiero.

El personaje en cuestión debería llamarsé Mónica, su apariencia debería ser humana y su sexo, femenino. Pero nada de eso estaba teniendo lugar en el vasto o infinito mundo de la imaginación de su Creadora. Lo que sí estaba ocurriendo sin embargo era Ménica, una muguer de doscientos trece años, en una playa imposible de agua templada, tranquila y verde. Todo está muy nublado y de colores apagados. Por lo que sea Ménica vestía algo parecido a un body de lycra con estampado de jirafa (a La Creadora le gustaban las jirafas, intuímos). Le quedaba bien, por supuesto, pero no representa lo que debía representar. Ménica no puede escapar de allí por mucho que quiera. 

Los dos años que lleva en la playa verde le habían servido para:

1. Plantearse su vida desde una óptica un poco más ridícula y sin expectativas. Sin presiones de ningún tipo.
2. No comer. Lleva exactamente dos años sin comer y no le ha extrañado lo más mínimo por qué puede seguir poniéndose de pie.
3. Cazar de puta madre.


30 dic. 2015

Virgo Supercluster


Una conversación telefónica entre una chica y un chico.

Por favor, no haga otra vez eso con su teléfono. Necesito comunicarme con usted urgentemente.
– Si te he colgado es porque no puedo hablar ahora, Yolanda. Ve al grano por favor.
Yo le amo pero lo que está haciendo conmigo es horrible. Lo que está haciendo conmigo es peor que asesinar una persona o varias.
– Lo siento si te he ofendido antes o algo, pero tú también puedes acabar ya con estas bromas sin gracia. Y no puedes amarme, nos conocimos anoche.
Bueno, para mí no son bromas, ¿de acuerdo? Ni para mi gente. Y estoy... estoy embarazada, ¿sabe? Noto cómo está creciendo algo en mi vientre.
– Déjalo ya, en serio. Voy a colgar.
Señor, quiero que sepa que dispongo de un útero y anoche tuvo acceso a él. Lo rellenó con su secreción y hemos creado vida. Usted y yo. No se sorprenda.
– No puedo hablar contigo si sigues con estas mierdas. Me arrepiento profundamente de haberme acostado contigo. Mira, nos lo pasamos muy bien anoche, porque es verdad; pero no voy a volver a verte nunca más. ¿Tú eso lo entiendes?
Vale, no estoy embarazada, pero podría haberlo estado. Y lo que está haciendo con sus palabras ahora mismo es peor que si me hubiera arrancado el feto de mi vientre con sus manos desnudas, lo hubiera comido crudo, digerido y luego defecado en una cuna metafórica. Es usted un monstruo. Y si vuelve a mencionar con tono sarcástico o incluso jocoso mis orígenes voy a tener que romperle su pene, así no podrá usarlo nunca más con tales fines, los cuales no son crear vida.

Antes de acabar esta intervención, el chico exclama “estás como una puta cabra. Adiós”, y cuelga. Pero ella sigue hablando:

Me vuelvo a mi planeta. No puedo seguir en esta tonta galaxia sin corazón limitada por el tiempo y el espacio. Debo aprovechar la posición de vuestro también tonto satélite para volver a casa. Mi preciosa madre sin edad me ayudará en este viaje. Mis estudios aquí han terminado con su existencia, señor. Y cuando se dé cuenta de lo que ha perdido, mirará a su oscuro cielo sin estrellas, preguntándose dónde estoy, por qué no me creyó, habiendo deseado que le hubiese llevado conmigo; ¡y llorará! Llorará abrazando su sombra y falsa espiritualidad. Le amé anoche y le amo ahora, pero usted es más estúpido que el tiempo lineal. Aunque presumo que no es su culpa... las relaciones en este planeta están destinadas al fracaso. La Tierra en sí está destinada al fracaso. La vida es cualquier cosa excepto lo que he visto aquí. Le deseo buena suerte con todo, mi amor. Buena suerte con su inminente extinción.

12 nov. 2015

La niña y la bosca

   El bosque la estaba perjudicando de alguna u otra forma que ella desconocía, pero desde hace un par de meses no para de pensar en él. No puede haber nada malo con la vegetación, pensaba. La fauna visible parecía también mansa para con los humanos, o al menos para con Laura. La fauna invisible ella no la veía, así que eso no la agitaba. Hasta hoy.
   Tragó medio litro de saliva falsa de gato que tenía oculta en su cómoda por algo relacionado con la vergüenza, cogió un trozo de cartón atado a una cuerda con un agujero del tamaño de un ojo y se adentró sola o acompañada en el oscuro bosque. Con el cartón acercado a su cara se acercó con sigilo a las partes que ella consideraba oportunas o aterradoras, para confirmar la existencia de alguno de esos animales invisibles que creían estaban molestándola malamente. Se tropezó con una rama rota porque no veía donde pisaba. En ese momento tras el agujero de su cartón resolutivo vio algo que parecía estar vivo o que parecía al menos moverse por alguna fuerza interna no mecánica. Tenía solo brazos, describía Laura en su diario. Unos doce. Doce brazos apelotonados uno encima de otros, con trozos de carne simulando manos. Eso a ella le daba miedo, así que se quitó el cartón, retrocedió y tropezó otra vez, cayendo. El cartón se dobló, así que ella imaginó que perdió su funcionamiento. No intentó volver a ponérselo en la cara, no le convenía. Se levantó lo más rápido que ella quiso, corrió a su casa y nunca más volvió al bosque. Al menos hasta mañana.